Universidad de Jóvenes Emprendedores y Creativos

4 cosas realmente persuasivas que hacen los conferencistas

111 0 14 septiembre, 2015

No hay nada mejor que sentir que conquistaste por completo a tu audiencia. Aquí hay cuatro formas de hacer que eso suceda.

Para un expositor, pocos momentos son mejores que el sentimiento de tener a su público en la palma de su mano. Y pocos instantes son más dolorosos que sentir el abismo entre su público y el, crecer más y más.

Aquí van cuatro principios que parecen guiar a los mejores expositores que he visto últimamente, desde exposiciones de la visión de una empresa hasta el lanzamiento de una nueva propaganda comercial.

1. Responde “¿Por qué?”

Cuando empecé como expositor, me dijeron que usara un “captador” – una frase inicial diseñada para atraer y despertar la atención del público, que saca a la audiencia de sus asuntos para llevarlos a los tuyos.

Pero noté que cada vez que escuchaba a un buen expositor, ellos no estaban tan interesados en la parte sensacionalista al principio. Si no que más bien, estaban más ocupados en el planteamiento de esta pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué es tan urgente discutir este tema?

Quizás una historia, un chiste, o alguna noticia del diario pueden funcionar. Pero usar trucos y bromas no guía la atención del público hacia el tema, y podría afectar tu credibilidad. No quieres hacer el equivalente al truco del conejo y el sombrero para hacerlos concentrarse en una charla que es seria.

Hay que proveer respuestas al ¿Por qué? Esa es la mejor, más creíble y más significativa manera de abrir la exposición.


2. Busca la pasión

Yo trabajo con una gama de organizaciones que requieren hablar públicamente de manera efectiva. Las iglesias por ejemplo. Recientemente estuve hablando de la base del discurso persuasivo con una líder de iglesia y le pregunté cual era rasgo más importante para un líder de iglesia.

Pensé que ella diría inteligencia, o carisma, o espiritualidad. “El rasgo más importante,” dijo ella sin titubear, “es la pasión”.

Ella me indicó que si el que habla es apasionado, “el público va a soportar todo tipo de fallas y defectos”, pero sin pasión – incluso si es claro y fluido al hablar – el hablante “no va a mantener nuestra atención o nuestros corazones”.

La pasión es contagiosa. Pero no puede ser forzada. Cuando un expositor está realmente apasionado por su tema, el público lo sabe, lo puede sentir.


3. Habla como si estuvieran en una conversación

Una conversación se desarrolla en una serie de movimientos o por asociaciones gatilladas por ésta. Alguien cuenta una historia de su perro, y eso provoca una réplica de otra persona sobre su propia mascota, o una confesión de dolor genera una réplica sobre tranquilidad. Las conversaciones se dan en un dar y recibir, ir y venir.

Sin embargo, la mayoría de nosotros no hace presentaciones de manera conversacional. Por el contrario, hacemos listas. Decimos: “Voy a abarcar estos cuatro temas”. O mostramos una programación de temas y luego nos movemos en ella de manera secuencial; y la mayoría de las veces estos temas no se desenvuelven de manera naturalmente fluida entre ellos.

Ahora está muy de moda hablar de una historia. La historia es nueva, o casi nueva, emocionante. Y las historias son similares a las conversaciones porque las acciones tomadas por los personajes en una historia la mueven gatillando consecuencias. Hay una coherente asociación entre causa-consecuencia entre una escena y otra (hay un maravilloso y corto texto que explica este fenómeno de Backwards and Forwards).

Así que si necesitas presentar una conversación similar a una lista en que un tema no esté conectado ni al previo ni al siguiente, tienes que ser especialmente cuidadoso con el cómo te mueves entre esos temas.

En otras palabras, tienes que ser consciente de donde podrías perder a tus oyentes. ¿Requiere una idea en específico un ejemplo o ilustración? ¿Debes anticipar alguna objeción? ¿Necesitas declarar la dirección de tu discurso? ¿Son tus transiciones claras entre cada diapositiva? Puede que tengas dos o tres anécdotas que te encantaría contar; pero si quieres mantener la atención de tu público o terminar la exposición en un determinado tiempo, entonces debes estar dispuesto a contenerte.

Has conexiones entre las ideas principales. Impresiona a tu audiencia con las asociaciones o cohesión mientras los guías de una idea a otra.


4. Busca un sentido de veracidad

La mayoría de la gente cree que actuar es aparentar, ser alguien distinto, y ser un buen mentiroso. Sin embargo, se todo se trata de encontrar y demostrar la verdad de lo que estás diciendo. Los actores no son juzgados por lo que dicen, o cómo lo dicen, pero si por cómo hacen sentir al público, y qué tan efectivamente pueden producir credibilidad en la realidad de la historia que actúan. Son juzgados en términos de qué tan convincentes son. Todos los actores exitosos hacen esto a su manera, usando partes de ellos mismos.

Los expositores también son juzgados por lo convincente que son. Como un expositor, tu trabajo es saber qué quieres decir – saber tus líneas, si me permites mantener la metáfora de la actuación – decirlo bien, y ser convincente. Tu trabajo es hacer que la audiencia crea en ti y tu mensaje: quieres que abandonen su incredulidad, que dejen su escepticismo, que salgan de la inercia, y cumplan tu petición.

La mejor manera de lograr esto es utilizar tu propia experiencia para conectar el tema con la vida real. Hacer esto le dará a tu discurso un sentido de veracidad.

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