Universidad de Jóvenes Emprendedores y Creativos

Los adolescentes y la toma de decisiones

593 0 24 noviembre, 2014

Hay un especial talento que cada adolescente debería desarrollar. El talento no está antes, sino después de la educación, y el gran objetivo educativo de la adolescencia es generar su propio talento. ¿En qué consiste y por qué debe hacerse en esta etapa vital?

Escrito por Beatriz Quiroga noviembre, 2014

La adolescencia se suele definir como la etapa que marca el periodo de transformación de niño en adulto. Comienza con los cambios biológicos, hormonales y físicos que tienen lugar en la pubertad y finaliza alrededor de los 20 años o cuando la persona ha alcanzado “un rol estable e independiente en la sociedad a la que pertenece”*. De esta definición se desprende que mientras el principio de la adolescencia está marcado por factores físicos y biológicos, su final está determinado por factores culturales y sociales, lo que quizá haya llevado a expertos como el brillante psicólogo norteamericano Robert Epstein, a sostener que esta etapa es “una creación cultural y sus características el resultado de la influencia social”**.

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Independientemente de que esta etapa sea real o figurada, lo cierto es que durante la adolescencia tienen lugar una serie de cambios que son decisivos a muy diferentes niveles. Los descubrimientos sobre el desarrollo del cerebro realizados durante las últimas décadas nos han proporcionado información clave para entender algunos de los cambios que suceden durante estos años. Si hasta hace poco se consideraba que el aumento de los niveles hormonales era el único responsable de los cambios físicos propios de la pubertad y de la conducta típicamente adolescente – impulsividad, inestabilidad emocional, asunción de riesgos, etc. – ahora se sabe con certeza que las modificaciones en la estructura del cerebro permiten explicar con mayor exactitud dichas conductas. Uno de los cambios más importantes que tiene lugar en el cerebro de los adolescentes es la maduración paulatina de los lóbulos y la corteza prefrontal, una estructura fundamental para los procesos cognitivos de orden superior y sede de lashabilidades ejecutivas de la inteligencia. Además, tiene lugar una importante “poda sináptica”, la desaparición de algunas conexiones neuronales y el reforzamiento de otras, que permiten al cerebro procesar la información de una forma mucho más potente y eficaz.

Pero los cambios que se producen en la vida de los niños a lo largo de la adolescencia tienen también un fuerte componente social. A los 12 años, la mayoría de los niños estará comenzando la educación secundaria, lo que en muchos casos significa la entrada en el instituto y la necesidad de adaptarse a los cambios que conlleva. Esta nueva rutina no sólo les obliga a enfrentarse a otra manera de aprender y estudiar, sino que les va a exigir ser capaces deplanificar y organizar su tiempo de una forma totalmente distinta. A partir de 2º de la ESO, los chavales estarán empezando a tomar decisiones sobre el itinerario formativo que desean seguir, algo para lo que es fundamental conocerse y que determinará de forma decisiva su futuro. Otro de los cambios más importantes que tienen lugar durante estos años tiene que ver con suentorno social y afectivo. La manera en la que se relaciona con su familia y sus amigos se transforma, y el niño va a tener un rol cada vez más activo también en este entorno. Si durante la niñez, de manera general, el comportamiento del niño está controlado de forma externa – padres, escuela – durante la adolescencia el control comienza a ser interno: “queremos pasar de la disciplina a la ‘autodisciplina’, de la obediencia a la ‘responsabilidad’, de someterse a las decisiones ajenas a tomar las propias decisiones”***.

El desarrollo de las funciones ejecutivas de la inteligencia va a permitir al adolescente tomar estas decisiones y llevarlas a cabo de forma consciente y responsable: Marcarse metas, planificar y coordinarlos pasos para realizarlas, prestar atención y gestionar los pensamientos y las emociones que vayan surgiendo a medida que avanzan, ser capaz cambiar los planes cuando sea necesario, etc., son habilidades ejecutivas que – aunque pueden aprenderse durante toda la vida – , deberían enseñarse de forma específica durante la adolescencia, “una ventana de oportunidad” por todos los cambios que están experimentando. Y aunque pueda pensarse que las habilidades ejecutivas sólo sirven para gestionar el propio comportamiento de forma eficiente y productiva, Adam J. Cox, psicólogo clínico especialista en temas familiares y de adolescencia y autor de varios libros, cree que “las habilidades ejecutivas también ayudan al niño a entender el sentido del tiempo y del espacio al conectar sus experiencias pasadas con lo que pueda ocurrir en el futuro. Esta continuidad en la conciencia del niño contribuye a construir su identidad: ‘¿Quién soy?’, ‘¿Qué sé?, ¿En qué soy único?’. Tener semejante nivel de auto-conocimiento permitirá al niño orquestar su comportamiento de manera consciente.”****

Estamos muy acostumbrados a ver la adolescencia como un problema, pero cuanto más sabemos de ella, más nos parece una fase funcional y adaptativa. Es exactamente lo que hace falta en ese momento de la vida. B.J.CASEY, neurocientífica del Weill Cornell Medical College

Durante los últimos años, las investigaciones sobre las habilidades ejecutivas en campos como la neurociencia y la psicología han sido muy numerosas. Sin embargo, el número de los que intentan aprovechar esos conocimientos para aplicarlos a la educación es mucho menor. José Antonio Marina y el equipo de la Universidad de Padres llevamos algún tiempo estudiando y elaborando, junto con la Fundación Trilema y la Universidad Nebrija, un modelo de funciones ejecutivas que podamos aplicar tanto los padres como los maestros. En nuestro modelo – todavía en construcción –  hemos identificado once funciones ejecutivas, que tienen su origen en “operaciones básicas”, es decir, en operaciones biológicas, psicológicas e instintivas que se transforman conscientemente por medio de la voluntad, “ejecutivamente”. El modelo ejecutivo de la inteligencia de José Antonio Marina distingue las siguientesfunciones ejecutivas que hemos ordenado en cinco grupos:

  1. Gestión del conocimiento (activación, atención y flexibilidad).
  2. Gestión de la memoria.
  3. Gestión de las emociones.
  4. Gestión de la acción (control del impulso, elección de metas, planificación, motivación e inicio y mantenimiento de la acción).
  5. Meta-cognición

Aunque, por motivos de estudio, estas funciones ejecutivas de la inteligencia aparezcan con habilidades independientes, todas colaboran entre sí para que el adolescente sea capaz de auto-gestionar su comportamiento. Iremos explicando cada una de ellas en mayor profundidad en próximos números de UNIVERSO UP. Si deseamos que nuestro hijos adolescentes, en camino de convertirse en adultos libres y responsables que puedan colaborar en el bien común, puedan responder a una disciplina interna, no impuesta desde el exterior, que les permita modificar y gestionar sus procesos y respuestas internas en función de una metas que han elegido consciente y voluntariamente, deberíamos prepararnos para estar en disposición de proporcionarles estas herramientas.

* El misterioso funcionamiento del cerebro adolescente. Sarah Jayne Blackmore. Ted, Edinburgh, Escocia, 2012.
** The Myth of the Teen Brain. Scientific American, 4, 07.
*** El Talento de los Adolescentes. José Antonio Marina. Ariel, 2014.
**** No Mind Left Behind. Understanding and Fostering Executive Control. Adam J. Cox. Perigee, 2007

http://universoup.es/9/hoja-de-ruta/los-adolescentes-y-la-toma-de-decisiones/

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