Universidad de Jóvenes Emprendedores y Creativos

Motivación real vs. falsa motivación: cómo no depender del estado de ánimo

12 0 10 noviembre, 2025

“Hoy no tengo ganas de nada.”
Esa frase nos suena a todos. A veces nos despertamos con cero energía, sin ilusión, sin saber ni por dónde empezar. Y entonces abrimos las redes y vemos frases tipo “si quieres, puedes”, “todo depende de tu actitud” o “sé tu mejor versión”. Suena bien, ¿no? Pero muchas veces, lejos de ayudarnos, nos hace sentir peor.

La verdad es que nadie está motivado todo el tiempo, ni siquiera las personas que parecen tenerlo todo bajo control. Y no pasa nada. Porque la motivación real no es estar siempre feliz o inspirado, sino seguir avanzando incluso cuando no te apetece.

La falsa motivación: lo que nos venden

Vivimos rodeados de mensajes que idealizan la productividad y el entusiasmo constante. Parece que si no estás a tope cada día, estás fallando. Pero eso no es motivación, es presión disfrazada de optimismo.

La falsa motivación te dice que todo depende de tu actitud, como si las emociones negativas fueran un error. Te empuja a compararte, a sonreír cuando no puedes más, a creer que descansar es perder el tiempo.
Y lo peor: te hace sentir culpable por ser humano.

El problema no está en querer mejorar, sino en pensar que siempre tenemos que estar “encendidos”. Esa exigencia constante solo lleva al agotamiento. No hay nada malo en tener días lentos o incluso semanas en las que simplemente no puedes con todo.

La motivación real: lo que sí funciona

La motivación real es más silenciosa, más estable y mucho más útil. No nace de frases bonitas ni de vídeos de tres minutos, sino de saber por qué haces lo que haces.
Cuando tienes claro tu propósito —aunque sea algo pequeño, como aprobar un examen o terminar un proyecto— ya no dependes tanto del ánimo del momento.

También se apoya en los hábitos: hacer pequeñas acciones cada día que te acercan a tu meta. Aunque no tengas ganas, aunque estés cansado.
Porque sí, la acción genera motivación, no al revés.

Por ejemplo: si empiezas a estudiar solo 10 minutos cuando no tienes fuerzas, probablemente acabes estudiando media hora. El simple hecho de empezar cambia el chip. Esperar a “sentirte con ganas” casi nunca funciona; actuar, en cambio, sí.

Cómo dejar de depender del estado de ánimo

Dejar de depender del ánimo no significa forzarte. Significa crear un sistema que te sostenga incluso cuando no estás en tu mejor día.
Algunas ideas sencillas:

  • Rutinas pequeñas y realistas. No busques hacerlo perfecto, busca hacerlo posible.
  • Regla de los 5 minutos: empieza una tarea solo cinco minutos. A menudo, eso basta para entrar en ritmo.
  • Recuerda por qué empezaste. Ten algo visible que te lo recuerde: una frase, una foto o una meta concreta.
  • Descansa sin culpa. El descanso también es productividad emocional. No todo es acción; parar también te mantiene firme.

La clave no es ser constante solo cuando te sientes bien, sino aprender a seguir avanzando incluso cuando no lo estás.

La motivación sin postureo

La motivación real no grita ni presume. No vive en frases de Instagram ni se nota desde fuera. Es esa voz tranquila que te dice: “hazlo igual, aunque hoy no tengas ganas”.

Y eso —seguir sin energía, sin aplausos y sin filtros— es lo que realmente marca la diferencia.
Porque crecer no es estar motivado siempre, sino no rendirte incluso cuando la motivación se esconde.

Al final, la motivación auténtica no depende del estado de ánimo, sino de algo mucho más fuerte: tu compromiso contigo mismo.

Añade tu comentario

Su dirección de email no será pública *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comentarios Recientes
Financiado por
PLAN NACIONAL SOBRE DROGAS
Fotografía de Cromavisión
    Últimos Tweets
    Sorry, there was a problem when load
    Comparte
    Si lo que ves te gusta, díselo a todo el mundo. Si no te gusta dínoslo a nosotros.

    Suscríbete a nuestra newsletter y empieza a recibir desde hoy todo lo que podemos ofrecerte.